sábado, 14 de febrero de 2015

LA TABERNA DEL SUCULENT

No sé si me debería considerar cliente habitual. Es realmente difícil poder medir el término habitual, pero sí reconozco que visito con frecuencia esta magnífica Taberna, desde los pocos días de su inauguración.


Es bien verdad que el tener el trabajo tan cerca también ayuda, pero creo que aun sin trabajar por la zona seguiría acercándome a este rincón tan singular.
Motivos, el primero y de verdad en este caso más que importante, el trato recibido desde el primer día. Profesional, educado, siempre pendientes de que nunca falte nada, siempre atentos a que todo esté de tu gusto y en los momentos de máxima afluencia de gente nunca pierden la sonrisa. En una palabra, profesionales de verdad, como los que tenía en otra época su hermano “Suculent”, que para su desgracia ha cambiado desde el primer al último camarero. No sé ni me importa el motivo, lo que si sé es que yo tardaré en volver, y algún día explicaré el porqué.
La Taberna tiene una carta justa, equilibrada, con tapas frías y calientes bien elaboradas y con una excelente materia prima.
El día que nos ocupa empezamos con unos buñuelos de bacalao (5.50 €) esponjosos, ricos y coronados con una pequeña porción de mousse de ajo negro.


La albóndigas (8.90 €), que en este caso son de mar y montaña, carne y sepia acompañadas en el centro con un puré de patata y coliflor, sensacional.


Chipirones con quinoa (8.80 €) rellenos de sus propias patas y acompañados de la quinoa que proporciona un punto de picante muy interesante.


La tortilla de patatas (6.50 €) esponjosa, crudita, muy bien elaborada, ideal acompañarla con el pan con tomate.


Tortillitas de camarones. Obsérvese la foto, ¡si se ve hasta el camarón! Difícil de encontrarlas tan ricas como éstas.


Podría seguir hablando de otras muchas tapas que nos ofrecen, como el “brazo de gitano de patata”, una tapa de una original ensaladilla rusa donde el rollo es la patata y en su interior están el resto de ingredientes.




O las ortiguillas, que me apasionan (hoy no había) o la insuperable sardina ahumada con papada Joselito; otra tapa para no olvidar.




También extraordinario el tomate relleno.


Para beber, una de las mejores cervezas de la ciudad, la Estrella sin pasteurizar y sobre todo “bien tirada”, con arte, cariño y sin prisa. Para mejorar y superar lo insuperable ya tienen hasta cafetera.
El precio medio por persona es de unos 25-30 €, pero sin duda vale la pena.
Poco más que añadir, aconsejo una visita a este local. No defrauda ni  la vianda ni  el trato. Felicidades.
No reservan, pero la cocina es ininterrumpida de 13.00 h a 24.30 h (cierran el miércoles)

LA TABERNA DEL SUCULENT     Rambla del Raval, 39 · 08001 Barcelona

2 comentarios:

Pepa Lázaro dijo...

Hola! Me ha llamado la atención la ensaladilla rusa, soy una fan y no me gustan esas mezclas de bolsa de congelados con mayonesa y lata de atún. Será cuestión de ir a investigar.
Una pregunta, ¿como es que la quinoa aporta un punto picante? Y verde... Eso debe llevar algo más.

Salut!!

Anónimo dijo...

Este bar de tapas o restaurante a muerto desde que el Sr. Abellan ha decidido cambiar al personal que hay detrás de la barra y que lograron de este sitio un local acogedor y simpático.
Lo que hay ahora no tiene nada que ver, ni saben ni aprenden y lo peor parece que te conozcan de algo. A mí no me llama chico nadie, pero que falta de respeto, no sé de donde los sacan.