CACHITO

Visita a Cachito, un restaurante de nueva creación en la Rambla Catalunya de Barcelona, esos restaurantes creo que pensados en exclusiva para turistas poco versados en la cocina del país y a los cuales se puede engañar con un cuidado interiorismo. Mi humilde consejo es que en lugar de tan amplias y abiertas puertas, las cierren un poco ya que se les escapará el negocio por las mismas.
De entrada decir que el local es bonito, con una decoración más que cuidada, después nada más traspasar la puerta, la que te recibe estaba más pendiente de coquetear en la barra con clientes o amigos que de su trabajo. Un dato, jueves 21.30 h. cuatro personas en todo el local. Cuando nos fuimos, un total de seis sin contar las que estaban en la barra de la entrada que, insisto, parecían amigos de la recepcionista.
La experiencia nefasta, unas bravas, que no merecen ningún comentario. Yo las bravas las comparo con la ensaladilla rusa, un local donde no saben preparar cualquiera de estas tapas tan nuestras, abría que dejarlo en el olvido.
Unas croquetas, eran de jamón ibérico, eso sí, a mi me gustaron aunque a mi compañero de mesa le parecieron excesivamente blandas, quizá con una bechamel poco ligada.
Unos montaditos, uno de sobrasada y queso brie y otro de steak tartar. Cuando me lo presentan ya por el color me parece que no es correcto. Llamo a un empleado que pasaba por allí y le pregunto ¿este es el montadito de steak tartar? Me responde con una seguridad magistral “si señor, este es”. Me lo introduzco en la boca y un montón de verduras varias se apoderan de mi paladar, berenjenas, pimientos Y ANCHOA!! . Lo deposito en el plato de nuevo y llamo a una camarera. ¿Usted está segura que esto es carne? si si claro, cuando me disponía a levantar la voz se acercó un cocinero “perdón ,este creo que es el montadito de escalibada”. A los dos minutos ponen encima de la mesa un platito con un montadito de steak tartar. “aquí tiene señor, el otro se lo regalamos”. Muchas gracias generosa.
Hubiera sido mejor no reclamar, en mi vida me han dado una carne cruda, que es lo que era, tan mala. Ni con la sal y pimienta que había encima de la mesa, pudimos arreglar el desaguisado. La foto por si sola es reveladora.
Por último, un plato de butifarra rota con mongetes del ganxet. La butifarra sabrosa, las mongetes estaban secas, secas y recalentadas en el micro, seguro.
Huimos del lugar sin postre y sin café, por si acaso. Nada más que comentar, de verdad hay que tomárselo un poco más en serio, a los de aquí también nos gusta en ocasiones probar lo que se crea para el turismo, y con la competencia que hay por la zona, lo mejor es espabilar, por si acaso.

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