LA CAMPANA

Hace bastante tiempo que leí el articulo del amigo Ricard en su blog http://cuinairestaurants.blogspot.com/search/label/La%20Campana y la verdad es que tenía muchas ganas de probarlo. He de reconocer que me encanta ir de vez en cuando a un restaurante de estos que pides  4 o 5 platos, te los ponen encima de la mesa y pruebas uno tras otro, sin orden ni concierto. Ricard lo describe perfectamente, es un bar de polígono industrial trasladado a la ciudad, magnífica comparación, pero eso sí, cuidando los detalles. El servicio es cordial, amable, rápido pero sin prisas, y con esos camareros que tienen un toque de comerciales y que aunque ven que puedes estallar, siguen intentándote vender un plato más.
No fuimos muy originales y seguimos la pauta marcada por Ricard: una ensaladilla rusa, la verdad es que estaba muy buena, quizá un punto fría, pero con los componentes en perfecta cocción y una mayonesa ligera, muy buena.
Parecerá una pedantería pero los que me seguís sabéis mi autentica obsesión por la ensaladilla y las bravas, sobre todo a nivel de bares. Siempre digo que el que no sabe hacerlas bien, no merece la pena probar nada más.
Seguimos con una croquetas, ricas de verdad, tamaño XXl y bien compactas.
Unos mejillones a la marinera, correctos, el mejillón pequeñito, de roca, muy sabrosos, la salsa marinera realmente bastante mejorable, poco ligada y para mi gusto excesivamente líquida.
Siguieron unos callos con garbanzos, qué ganas tenía de tomarme unos buenos callos, y éstos estaban extraordinarios, con un punto picante. Es de esos platos que no tienen que evolucionar, que se tienen que hacer como se hacían hace 70 años, y que cuando se tratan con cariño, no hay plato mejor.
A pesar de que no venía a cuento, de que ya era suficiente, no pudimos menos que probar el codillo, y realmente sólo lo probamos, no porque no estuviera bien guisado, el problema era el exceso de comida que pedimos. Muy bueno, el codillo hervido, con su patatas, su poco de pimentón, blandito, vamos que con solo mirarlo lo comes.
La mente se trasladó de manera inmediata a un restaurante que me llevaron hace ya muchos años en Madrid, el Edelweiss, muy cerca del Congreso, y donde quizá me comí el mejor codillo de mi vida.
De postres, después de todo esto, ni hablamos. Una grata experiencia, muy buena recomendación y un lugar ideal para “ir a picar algo” y compartir platos, o no.
LA CAMPANA  C/ Calvet 28 · Barcelona · Telf.932097549

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