sábado, 22 de octubre de 2011

DE TAPAS POR ZARAGOZA

Hemos estado pasando unos días en Zaragoza, aprovechando las fiestas del Pilar, y hacía tiempo que tenía ganas de hacer un especial “de tapas por Zaragoza”, la verdad es que la ciudad se lo merece y algunos de sus establecimientos, que no todos, también.
Quizá no sean las mejores fechas para hacerlo, el Pilar atrae muchísima gente de otras ciudades y de los alrededores de la capital y en ocasiones hace que los establecimientos de 10 pasen en ocasiones a un simpe aprobadillo o incluso a suspender, sin hablar de la poca vergüenza que tienen algunos de subir sus precios durante estas fechas o negarse a servir bebidas que resultan menos rentable que otras.
Me explico, en Zaragoza se estila mucho lo que llaman “penalti” que no deja de ser media caña, lo que en el país vasco llaman “zurito” y otros lugares “corto” de cerveza y en Cantabria "penique"; pues bien, durante estos días de fiesta y como la pela es la pela en Barcelona, León o Zaragoza, se niegan a ponértelo y solamente te sirven cañas y realmente resulta un problema ya que si vas de cañas acabas ciego antes de dar la vuelta a la esquina. En fin, que es un gran recurso para una mañana de tapas.

Nuestra primera parada para fue El Marpy, una cervecería que está en la plaza Santa Marta,  muy conocida por la decoración, plagada de motivos taurinos y con infinidad de fotografías de las principales figuras del país. Un local típico por sus fritos donde yo destacaría su cazón en adobo, que lo trabajan de forma magistral. Tomé una croquetas de jamón que estaban estupendas y unas típicas gambas en gabardina, la verdad muy ricas. Un único problema, los camareros parecen que vivan en la amargura permanente, ¿tanto cuesta sonreír? Parece, por su expresión, que vivan en Barcelona y les terminen de anunciar la prohibición de los toros.

Después del Marpy nos dirigimos directamente a La Cueva en Aragón.
Uno de esos bares situado en el remodelado tubo de Zaragoza y que se ha especializado en un solo producto: el champiñón. Es decir, que si no te va tan preciado hongo, ni te acerques, ya que no vas a encontrar otra cosa, eso sí lo preparan de maravilla. Por cierto, si tampoco te va la cerveza natural de trigo, tampoco te acerques, no sé porque extraño motivo, es la única que tienen.

Justo enfrente se encuentra la Taberna Doña Casta.
Hasta hoy uno de mis preferidos en Zaragoza y que por su afán recaudatorio y querer hacer el Agosto en Octubre va a dejar de serlo. Pedimos un penalti, y no o caña o nada, y en segundo lugar las otrora magistrales croquetas de boletus y foie.
En esta ocasión estaban, la definición es indecente, y el montadito de salmón y gulas que lo preparaban de maravilla estaba seco y con el salmón acartonado, producto de un exceso de horas en cámara.

Le daré otra oportunidad en otra ocasión, tenemos que ser benévolos y comprender la dificultad de atender a tan cantidad ingente de personal en las fiestas patronales. También hay que resaltar que hacen los mejores huevos rotos con foie de la ciudad, y eso no se olvida.
El siguiente fue el bar El Circo,
Con Vicente al frente, este sí que no falla; si quieres un corto de cerveza pues lo pone y le da exactamente igual que sean fiestas o no, él a lo suyo: calidad por encima de todo y especialidad en el producto. La gente va a El Circo a tomarse sus huevos (rebozados y rellenos de bechamel),
su pincho de tortilla o su ensaladilla rusa. Hay más cosas, claro que sí, pero las anteriormente reseñadas nadie es capaz de superarlas. Visito el Circo hace más de 20 años y nada, os lo aseguro, nada ha cambiado. Felicidades.

También en el mismo tubo, está La Miguería
Muy aconsejable para los que no os prodiguéis demasiado por estas tierras y deseéis probar uno de los platos más típicos de la zona. Yo personalmente recomiendo las completas con longaniza, chorizo y morcilla, para que vamos  a andar con tonterías, ¿verdad? 
Hay todo tipo de migas: con ajo y uva, con longaniza, incluso con chocolate y naranja. 
Pero de verdad, un buen vino de la zona, Somontano por ejemplo o alguno de esos maravillosos que están haciendo por el Campo de Borja y las mencionadas migas y....a llorar.

Otro lugar interesante es Los Zarcillos,
Un lugar de culto donde las tapas van un poco más allá, una alternativa al ya reseñado en este blog, Los Victorinos, clickar aquí.
El nivel de elaboración de los platillos de este local nos transporta de una manera irremediable a esos interminable paseos por San Sebastián degustando los que son los mejores pinchos de el país. Zarcillo los adapta a su tierra, a sus productos y consigue auténticas obras de arte para acompañar un buen vino.

Me tomé un vino de la tierra, concretamente un Somontano Laus reserva, y lo acompañé de unos huevos al salmorejo que estaban estupendos. Otras tapas estrella del local son el puturrú de foie, que es un escalopín de foie a la plancha con una reducción de Módena y Oporto, y el sensacional montadito de chuletón. No te lo pierdas.

El recorrido siguió con Algo más,

Otro local situado en el tubo, donde puedes degustar unos vinos sensacionales servidos en copas estupendas, y todos ellos a la temperatura ideal. Un lujo para los amantes de vinos por copas, que tal y como está la situación, cada vez somos más. La especialidad de este local es su arroz negro, una tapa que nunca falta en su barra y que día tras día se agota. Yo preferí tomar un pimiento del piquillo relleno de bechamel, setas y gambas. Después de leer el interminable título sabéis porque, ¿verdad?. Es insuperable.

La penúltima parada fue en el Gamberetti,
Creo que es un local de nueva inauguración, que me enseño Pedro Legaz, propiedad del responsable durante años del restaurante La mar. Como su nombre indica, el leit motive del local son las gambas y sus distintas formas de prepararlas. Yo, en concreto, degusté un hojaldre con gamba cocida gratinado al horno con salsa holandesa. La verdad es que estaba bueno, no era una gamba XXL pero hay que reconocer que es una receta muy bien conseguida.

Por último, que ya está bien el descanso del guerrero, se produjo en la terraza del Canfranc,
donde disfrutamos de unos buenos vinos de la tierra acompañados de estupendas tapitas. Quiero resaltar sus mejillones en escabeche, siempre he dicho que hay conservas y conservas, y cuando son buenas es un placer más, y estos mejillones eran excelentes.
Las tapas del Canfranc son estupendas, con una más que recomendables croquetas. Así mismo, tiene en su interior un restaurante frecuentado por vecinos de la zona donde cada día sirven un menú con una relación calidad precio extraordinaria. La simpatía del personal es de agradecer y mencionar; trabajar cuando un local está abarrotado en plenas fiestas del Pilar con la sonrisa en la boca, es de agradecer. Felicidades.
Por último, aunque no ponga las direcciones de los locales, tengo que deciros que andando de uno a otro no hay más de 5 minutos, están todos en el casco antiguo de la ciudad y no tienen pérdida.

1 comentario:

Loveforfood dijo...

mussels.. i love that.