jueves, 7 de diciembre de 2017

Nº 30

Bueno pues el nombre indica la ubicación, el número de la calle del Paseo Juan de Borbón, en la Barceloneta.
Siempre me ha gustado mencionar al descubridor del restaurante del que hablo, y en esta ocasión ha sido Teresa Palet la que me aconsejó la visita a este nuevo Gastrobar de la ciudad.

La verdad es que fue todo un hallazgo y por lo tanto como tal, un acierto. Gracias Sra. Palet, por la recomendación y por la ayuda inestimable para que “Pues iremos” continúe funcionando después de ya siete años. Sin usted no hubiera sido posible.

El Nº30 es de esos pequeños locales que hacen del trabajo y la constancia su éxito. Ese tipo de locales que son pequeños, que no disponen de capacidad para dar de comer a mucha gente y que tienen que suplir esa carencia con un horario amplio y flexible que hace que puedas ir a desayunar, hacer el vermut, tomarte uno de sus magníficos cócteles, comer, cenar, etc.

Trabajo, trabajo y horas y más horas para conseguir posicionarse dentro del gran abanico de posibilidades existentes en la ciudad y por supuesto en la zona.
Una comida en la que todo fue para compartir y en la que nada, absolutamente nada de lo que se nos puso encima de la mesa nos dejó indiferentes.

Croquetas de rabo de toro. Me recordó enormemente a las croquetas de rabo de vaca vieja y trompetas de la muerte del Suculent. En este caso, igual de ricas y sabrosas, compactas y melosas a la vez y sobre todo con un punto de originalidad y sabor añadido, esa emulsión de aceite de trufa que incorpora cada una de ellas.


Gambas en panko, mayonesa de maracuyá y wasabi. Desde luego el panko llegó para quedarse, y hemos de reconocer que este pan que procede de Asia convierte cualquier empanado en un manjar crujiente. Panko significa migas de pan y la diferencia con nuestro pan rallado es que no se utilizan las cortezas para su realización. Las gambas, sensacionales, y las dos mayonesas de acompañamiento le aportan un punto de dulzor y picante que consigue poder comer un mismo plato con dos matices absolutamente opuestos pero igual de originales y ricos.


Vieira con papada ibérica, trufa y demi-glace de carne. Y como transformar lo que era comida de pobre en algo tan suculento y fino. La papada, años a, quien quería comer papada o quién se atrevería a hacer un plato 10 con papada, una de la  parte más grasa del cerdo y una de las más jugosas a la vez que tierna y que hoy en la cocina actual es capaz de potenciar, y de qué manera, algunos platos, como el caso de esta sensacional vieira; sabrosa, con una perfecta cocción y con un intenso sabor. Otro acierto y por lo tanto, un sobresaliente.


La bomba del Nº 30. No está en la carta pero hay que pedirla, y ojalá tengáis la suerte de que os la puedan ofrecer. Solomillo con chilly thai, espuma de patata, huevo a baja temperatura y frito en panko. Creo que después de leer los ingredientes, ya se puede adivinar la dificultad de la elaboración y esta cantidad de ingredientes tan bien conjuntados en algo tan pequeño indica la realidad de esta “bomba”, que es ni más ni menos lo que su nombre indica.
Estamos ante la reinvención de la bomba de la Barceloneta en el 2017. Señores de la Cova Fumada, tiemblen, esta ha llegado para quedarse. La tapa más típica de nuestra ciudad termina de ser elevada a los altares.


Paella de marisco. Una buena paella, correcta, no fue el plato que más nos entusiasmó, pero los que me seguís sabéis mi manía obsesiva por esto de “la paella perfecta” o del arroz sublime y la verdad sigue siendo difícil, muy difícil en nuestra ciudad encontrarlo. Insisto, está más que correcta, aunque me temo que la paellera utilizada no es la más adecuada para conseguir un arroz suelto y en su punto perfecto.De sabor, muy bueno.


De postre, un falso Tiramisú. Un nuevo regalo para la vista y el paladar. Un final extraordinario para quizá uno de los mayores descubrimientos de esta última parte del año en nuestra ciudad.


Para regar todo , que no fue poco, un extraordinario vino blanco Hermanos Lurton Sauvignon Blanc (2016), fresco, afrutado y con cítricos. Muy agradable.


Vale la pena visitar el Nº 30, se merecen esa oportunidad, porque sin lugar a dudas la van a aprovechar, su imaginación, respeto por el producto, el trato que dan a la materia prima, la dedicación y entusiasmo que desprenden por su trabajo, así lo vaticina.
Felicidades.

Nº30             Paseo Juan de Borbón ,30 · 08003 Barcelona ·Telf. 936395633

jueves, 9 de noviembre de 2017

CAN GAIG

Visita al siempre recomendable y clásico entre los clásicos de la ciudad, Can Gaig.
Totalmente consolidado en su restaurante de la calle Córcega, en un local amplio, cómodo y que permite eso tan difícil hoy en día en muchos locales, hablar sin gritar, para ello mesas justas y espacio suficiente entre ellas para disfrutar de la discreción, salvo que te toque un sordo en la mesa de al lado.


La Carta ya la conocía, he estado en varias ocasiones en este restaurante pero por un motivo u otro jamás realicé fotografía alguna y por ese mismo motivo nunca escribí sobre él.
Por lo tanto, y ante esta situación, se preciaba pedir esos platos que tanto gustan y que tan famoso lo han hecho.

Un aperitivo compuesto por un flan de rossinyols con alioli de trufa.


En primer, lugar Los canelones Gaig con crema de trufa. No seré yo quien los descubra, sólo apuntar que hay un antes y un después  entre los que nos consideramos devotos del “canelón” después de probar los de Gaig. Nada es igual de verdad, la pasta con esa perfecta cocción, el relleno con su carne sabrosa, potente, bien rustida, y por último esa crema de trufa que nunca tendría que terminarse, esa crema que conforme va desapareciendo del plato desearías tener una salsera al lado y convertirla en la historia interminable. Una obra maestra de un plato tan tradicional que nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de superar.


De segundo, otro de los grandes y tradicionales platos de la Casa; arroz de pichón y setas de Burdeos. Qué rico, qué potencia de arroz conseguida sin duda alguna con la carcasa del propio animal y sus verduras, con una cocción al dente en su punto perfecto, el arroz acompañado de ese pichón tan sabroso y tierno, poco hecho y las setas que tan buena armonía dan al plato.


No hay mucho más que decir, estoy deseando volver y repetir.
Es difícil seleccionar platos en la carta de Gaig, muy difícil, porque aunque los visites en más de una ocasión, en nuestro disco duro se almacena el recuerdo de esos sabores tan extraordinarios que lo primero que la mente te pide es repetir y no lanzarse a nuevas experiencias.
Pero esos macarrones del cardenal, otro de los platos tradicionales, o el extraordinario Cochinillo crujiente y deshuesado con ensalada de fresones y cebolla, tampoco se lo salta un torero.
También tomamos un Lomo de atún Bluefin con un toque de brasa, tomates confitados y albahaca. Bluefin es el atún rojo, evidentemente el mejor, el más valorado por su carne roja y compacta.
Otro plato sensacional, donde prima la materia prima, el atún, de una excelente calidad y poco hecho que resalta el sabor y su frescura.


De postre, otro de los clásicos, “Nuestra crema catalana”; es una espuma de crema realizada con el sifón, ligera, mucho más ligera por lo tanto que la tradicional, donde tampoco falta su poco de caramelo quemado y pequeño toque de helado.


Una botella de Pétalos del Bierzo 2015, sensacional monovarietal de Mencía y elaborado por descendientes de J. Palacios, acompañó este sensacional almuerzo en uno de los referentes de nuestra cocina.


Precio medio con vino y café, 75 €.
¡Felicidades!

 CAN GAIG            C/ Córcega 200 · 08036 Barcelona · Telf. 934532020


domingo, 15 de octubre de 2017

RICE by Sánchez Romera.

Visita al recién inaugurado restaurante de la calle Muntaner, Rice by Sánchez Romera.
Para empezar, y siempre reconociendo que hacía escasas horas que habían abierto el restaurante, hay aspectos sobre los que mejorar.


La sonoridad, algo hay que hacer, porque el día que esté lleno, que probablemente no tardará, será del todo imposible poder mantener una conversación.
La carta de vinos y la temperatura de los mismos es el otro.
Sobre lo que nos ocupa, pues muy bien. Una grata sorpresa. Las opciones son dos, un menú de 25 € y otro de 35 €, la única diferencia es un plato más que les puedo asegurar que vale la pena esos 10 € de más.
El plato añadido en el menú de 35 € es un Arroz negro con beurre blanc de kombu, gambitas al curry y sepia con ajo blanco y perejil.


De primero, Aceite de oliva extra virgen para acompañar el pan.


Barcelona roll: de seis sabores y acompañado de pequeña ensalada. Un plato tan bien elaborado como vistoso.  Utilizando distintos tipos de arroz consiguen un acertado entrante que sorprende por su magnífica elaboración y excelente vistosidad. La presentación de los platos es digna de resaltar.


Salmón ahumado por nosotros, con queso fresco, crudités, frutas secas y frutos secos. Otra sensacional elaboración y con un magistralmente planteamiento del plato. La potencia de las crudités frente al salmón ahumado es digna de resaltar, ya que en ningún momento el ahumado se apodera del plato.


A continuación, el ya mencionado Arroz negro. Para mí la obra maestra de todos los platos presentados. Igualmente de vistoso que el resto, pero en este caso la mezcla de los distintos ingredientes consiguen un sabor fresco a la vez que potente. La beurre blanc  es una salsa obtenida por la reducción de vinagre (o vino) y de chalotas y después por emulsión de mantequilla. Un acompañamiento clásico para lucios y los sábalos. Larousse  gastronomique señala que una cocinera de Nantes, llamada Clemence, al querer hacer un día una bearnesa para un lucio que preparaba para su patrón, el marqués de Goulaine, olvidó poner huevos. En cualquier caso, fue un éxito y está claro que de una combinación que no sea excelente no puede salir un buen arroz.


Coquelet guisada en su salsa de soja extra de 1810 con verduras. Un brillante final para una sensacional propuesta.
La Coquelet, muy de moda otra vez en la cocina, convendrán conmigo que es un ave de poco sabor, la carne no está firme y por lo tanto el guiso para poder disfrutar de ellas es fundamental. En este caso, nada que objetar. Muy bien resuelto con la soja y verduras, fino y sabroso.


De postre, Sorbetes de mango, fresa, mora y kiwi, sobre mouse de chocolate blanco, agua de rosas y lichi.


A mí personalmente fue de todos los platos el que menos me ilusionó, y por lo tanto encontré a faltar alguna alternativa. La presentación, al igual que el resto del menú fue sobresaliente.
En resumen, una gran jornada, disfrutamos como hacía tiempo que no lo hacíamos en la ciudad. La relación calidad precio es impresionante y con unos cuantos retoques podrá convertirse en un local de referencia en Barcelona. Si nos dejan, claro.
Otra cosa será el ver durante cuánto tiempo se mantienen estos precios o si solamente nos encontramos ante un “menú anzuelo”.
“Fortuna iuvat audaces”



RICE by Sánchez Romera         C/ Muntaner ,182 · 08036 Barcelona · Telf. +34931426709

jueves, 20 de julio de 2017

LA VERMUTERIE

El resumen de este Restaurante o Gastro Bar o Cocktelería o Vermutería, como quieran llamarlo, es muy sencillo: cuando un mal servicio, se puede cargar una buena cocina.
Qué pena, qué pena y qué desastre. La comida, la materia prima y la elaboración es más que correcta, el servicio es una auténtica pena, lamentable e impropio de alguien que intente consolidarse en este difícil negocio de la restauración.
La primera en la frente, los platos que estaban encima de la mesa estaban sucios, pero sucios que daba miedo verlos, tuvimos que pedir que los cambiaran.
En ningún momento se nos puso durante todo la comida ni una sola rebanada de pan, eso sí a los que tomaban el menú, el 99,9% del resto del local, solamente sentarse ya tenían el pan encima de la mesa, ¿será que el beneficio de la carta es menor? ¿O será que no hay nadie para decir a los chicos lo que tienen que hacer?
De primero, unos calamares a la andaluza. Correctos, con un rebozado fino y una bien cuidada fritura sin grasas ni aceites sobrantes. El calamar bueno y muy tierno. Lo sirven sobre un doble fondo de mayonesa y tinta de calamar. Un plato bien elaborado.



También pedimos una ensaladilla rusa. Ya habíamos terminado los calamares y esperamos algo más de 10 minutos a que trajeran una ración de ensaladilla rusa. Inexplicable ¿verdad? Pues así fue. Lo peor fue que nos la dejaron encima de la mesa y la tuvimos que comer “del cazo” ya que nuestros platos y cubiertos estaban negros como el carbón, consecuencia de la tinta del calamar. Nadie, absolutamente nadie se percató de la anécdota, porque está claro que para ellos es una anécdota y tampoco vimos a nadie para poderle pedir que nos cambiaran el plato.



Pero lo peor estaba por llegar. No hacía ni un minuto y medio que habían traído la ensaladilla cuando el chico se presenta en la mesa con el arroz, lo planta encima y tan tranquilo.
A mi pregunta: ¿Qué no ves que terminamos de empezar la ensaladilla rusa? Su respuesta: Déjalo reposar un poco. ¡Manda huevos chaval. Manda huevos!
Conclusión, hubo que retirar la ensaladilla para poder empezar a comer el arroz y que no se nos enfriara y por supuesto, lo que es peor, no se pasará su cocción.
Pero no os lo perdáis. Tuvimos que llamar a un camarero para que nos vinieran a cambiar los platos y cubiertos para empezar a comer el arroz, pretendían que lo comiéramos con el mismo plato que los calamares, negros de la tinta, que después fueron soporte de un poquito de ensaladilla rusa y ahora tenían que soportar el arroz. Coño, pues no me extraña nada que los platos que pusieron en la mesa cuando llegamos estuvieran sucios, a lo mejor si los cambiaran más a menudo esto no pasaba. Un desastre.



El arroz muy bueno, buenísimo, de los mejores que he tomado en la ciudad, perfecta cocción y un sabor riquísimo, la verdad un 10 para el cocinero, La materia prima que le acompañaba, que en este caso eran “closcas”, muy buenas todas excepto las navajas que estaban duras y por lo tanto no pudimos comerlas. Por cierto, el arroz mencionado era “Arroz a banda con parrillada de closcas (berberechos, mejillones, almejas y navajas)”.
Nada de postres, no estaban los ánimos para ello y menos teniendo la Cremeria Toscana en la misma calle Muntaner; por cierto, para el que no los conozca, quizá los mejores helados de la ciudad.



Esta fue la realidad y así la tengo que escribir, cuando los detalles del trato y servicio recibido no están a la altura de una buena cocina, difícilmente llegará el éxito.
Tengo que disculpar a los camareros, el problema no es de ellos, el problema está arriba, en el responsable, si lo hay, y si no en la propiedad. Ellos no saben más, nadie les ha marcado el camino, ni una pequeña instrucción, seguramente estudiantes que hacen esto para ganarse un dinero. Tampoco criticaré sus modales y educación, siempre fueron correctos; insisto, el problema es que nadie les ha dicho lo que tienen y como lo tienen que hacer.

LA VERMUTERIE    C/ Muntaner, 212 · Barcelona ·  Telf .931370148

domingo, 28 de mayo de 2017

BODEGA LA PUNTUAL

Hace bastante tiempo que quiero escribir sobre este local del Borne donde me considero cliente habitual, por cercanía, por comodidad y sobre todo por calidad.
Es difícil encontrar sitios en la ruta turística de la ciudad donde sean capaces de dar servicio y calidad a pesar de que en ocasiones mayoritariamente el público es foráneo, y no tienen la exigencia que podemos tener los locales, léase por ejemplo el post publicado sobre el Suquet del Almirall y entenderéis perfectamente lo que quiero decir  http://puesiremos.blogspot.com.es/2016/03/suquet-de-l-almirall.html 


La Puntual tiene una carta con lo típico que puedes pedir y encontrar en un local de estas características, pero todo bueno y de calidad.
Podría escribir sobre casi todos los platos, he probado muchísimo de ellos, incluido un arroz de butifarra que me ha sorprendido en dos ocasiones y en ambas gratamente.



El día que nos ocupa tomamos unas croquetas de jamón, estupendas, melosas, bien fritas y con un extraordinario sabor. De las mejores que he comido últimamente.


Buñuelos de bacalao, quizá algo pequeños  y demasiado fritos; en otras ocasiones estaban mejor, pero nada que reprochar.


Una ensaladilla rusa que estaba estupenda, un punto fría de temperatura, quizá demasiado, pero nada que no se pudiera remediar dejándola reposar un poco.


Un poco de queso manchego de Arenillas, un sabroso queso de Palencia que está tan rico como el que habitualmente pedimos en La Puntual, que es el Payoyo, del que me declaro adicto y ferviente consumidor. Un excelente queso de cabra y cubierto con mezcla de una manteca de cerdo ibérico y pimentón de la Vera, lo que le da al queso en cuestión un sabor picante, inconfundible y, yo diría si se me permite la expresión, adictivo.


Otros platos degustados en ocasiones distintas de los que puedo certificar su calidad son el taco de bonito en escabeche con alegrías riojanas, la magnífica mortadela trufada, que acompañada de un pan con tomate es una delicia, los huevos rotos con jamón y un guiso muy rico que elaboran de albóndigas con sipionets.


Larga vida el rey, y sobre todo sin cambios ni alteraciones en la calidad y en el servicio.
Por cierto todo lo fotografiado más 4 excelentes, por lo bien tiradas, cañas de estrella 37 €.
Próximo objetivo, conseguir que el personal se quede en la casa, cada día que vas, ves caras nuevas y eso no es bueno para los que somos clientes. 

Felicidades por todo lo demás.

BODEGA LA PUNTUAL         C/ Montacada 22  · 08003 Barcelona · Telf. 933103545

viernes, 19 de mayo de 2017

LA MAR SALADA


Alguien, no recuerdo quien, me sugirió una vez en “Pues iremos” que visitara este local en busca de una buena paella. Ahora recuerdo, fue después de una desagradable experiencia, otra más, de pedir una paella en el Suquet del Almirall. Termino de buscarlo fue, Jaume el que bien me aconsejó.
Los que me leéis habitualmente conocéis de mi obsesión, casi enfermiza, de encontrar una paella buena, digna, aquí en nuestra ciudad.
Los fracasos han sido tantos y tan desagradables que empiezan a ser incontables.
Bueno, pues aconsejados por Jaume, nos personamos en La Mar Salada, y por supuesto que lo encontramos, y se cumplieron las expectativas.
Lo mejor de los últimos tiempos en la ciudad en lo referente a arroces. Por encima de Cheriff, Martínez, Barraca, Suquet, Pez vela y por supuestísimo Can Solé.



De primero, un par de ostras, para abrir boca y así catar el cava que nos recomendó la señora que tan amablemente nos atendió. Quizá la única gota negra, el cava “Vall de Olina” aunque en realidad el único culpable soy yo por experimentar.



Para compartir, croquetas y calamares a la romana. Ambos muy buenos, el calamar con un estupendo rebozado, estilo andaluz, fino suave y nada aceitoso. Muy bueno.



Luego, como no, directos a la paella y esta vez, sí.
Acertamos, sabrosa, arroz en su punto, suelto, perfecta cocción, cocinada con un digno fumet y acompañada de unas gambas y cigalas fresquísimas que ponían la guinda a este plato tan solicitado, tan bueno cuando está bueno y tan despreciable cuando estácocinado sin ganas, sin materia prima y por lo tanto sin interés.



Desde luego, yo personalmente, ya tengo el teléfono de La Mar salada en mi móvil, seguiremos visitando este agradable local y como no probando su más que amplia carta de arroces, entre los que tengo pendientes el arroz negro con sipiones y alcachofas.
A quien corresponda, mis más cordial enhorabuena que sea por muchos años el poder tomar un buen arroz en vuestro local.
De postre un flan, que aunque suene fácil, es como la paella, hay flanes y flanes y este estaba sensacional.



Precio total para dos personas con cafés 93 €

LA MAR SALADA    Paseo Juan de Borbón,59 · 08003 Barcelona · Telf. 932212127

miércoles, 19 de abril de 2017

CASA UROLA



Casa Urola y basta. Nada más que buscar, no hay que volverse loco, no hay que patear ni preguntar y, sobre todo, no hay que buscar ningún local en las redes sociales, blogs, etc. Simplemente hay que reservar, con tiempo y se terminó.

Fijaros que sencillo es encontrar un restaurante en San Sebastián, un restaurante de categoría y sobre todo un restaurante donde nunca jamás vas a salir decepcionado.



Varios son los condicionantes para que se den todas estas circunstancias, y Urola los tiene: Excelente materia prima, impresionante cocina, servicio impecable y honradez. Si fueran matemáticas, el resultado de la ecuación sería por supuesto un 10.


Empezamos por unos boletus sobre fondo de patata y salsa de pato. Imposible hacer mejor elección, un plato aconsejado, fuera de carta pero afortunadamente hicimos caso a la recomendación. La fusión de la patata con la salsa de pato otorgaba al boletus un punto de dulzor riquísimo, sin que en ningún momento se apoderara del plato, permitiendo que el hongo siguiera con su luz propia y por lo tanto deslumbrándonos con su maravilloso sabor.



Para continuar, un salteado de habitas repeladas, alcachofas y borrajas con yema de huevo y espuma de patata. Pues más de lo mismo, qué verduras, qué nivel y qué calidad y que podáis guardar durante muchos, muchos años a vuestros proveedores porque esto no es tan fácil de encontrar. Y uno, que no deja de ser un incauto, aun pensaba que solamente en el 33 de Tudela podía disfrutar de magníficas verduras de temporada. ¡Ay señor, señor!

Sublime, un plato sensacional, rico, fresco, bonito y sano. Tengo que confesar que tuve que echar mano del pañuelo para secarme alguna que otra gota que caía de mi lagrimal. En fin, así de emocionante fue.



Pasamos al pescado, lomo de merluza con kokotxas y almejas. Ponle peguitas, que decía aquel.

La merluza fenomenal, con una perfecta cocción, al igual que el resto de los ingredientes, frescos en perfecta armonía y sobre todo muy bien ejecutados sobre un sensacional fondo de salsa verde.



Hay que volver a Casa Urola y hay que hacerlo pronto. Mi reconocimiento y gratitud a esta casa, porque no existe mayor satisfacción en este mundo que ir a comer y salir tan inmensamente satisfecho.


De postre,  unas tejas y unos cigarrillos de Tolosa; eso sí, como no podría ser de otra manera de Gorrotxategui y mojado con un exquisito Pedro Jimenez.


Para beber, y por eso de no romper los preámbulos, que fueron muchos, una botella de Txomin Etxaniz, D.O. Getariako Txakolina.

En definitiva, y para no hacerlo muy largo, Casa Urola se ha convertido en uno de esos locales que para mi será desde este momento visita obligada cada vez que visite esta preciosa ciudad, y espero no tardar mucho.


CASA UROLA       Fermín Calbetón, 20 · 20003 San Sebastián · Teléfono 943 44 13 71