LA PEÑA Marzo

Hace años, muchos años, formamos un grupo de amigos lo que en su momento se denominaba Sindicato de la Garrafa y que posteriormente denominamos “peña”, más fino la verdad. Al hablar de años, son tantos como 34 años, que se dice pronto. Al principio cada jueves hacíamos una reunión alrededor de una buena mesa, posteriormente los tiempos fueron cambiando, dejamos la facultad y las responsabilidades nos obligaron a dilatarlas en el tiempo, una vez al mes concretamente y ,siempre que se podía, cada primer jueves de mes.

Hemos dado vueltas y vueltas, hemos conocido montones de restaurante donde nos hemos reunido, nos ha ido por modas y por fobias, pero hace ya más de un año que hemos encontrado la auténtica solución, lo que todos deseábamos, “un choco”, un local de un buen amigo e integrante de la misma, Antonio, que nos cede su local para que nosotros cocinemos y degustemos auténticas obras de arte gastronómicas que algunos de los miembros de la peña saben hacer. Sí, la verdad es que algunos de nosotros no solamente nos ha gustado comer bien y experimentar, incluso hemos ido  más halla y nos hemos puesto a hacer nuestros pinitos, y a fe que tenemos algunas grandes sorpresas.
Y como da la casualidad de que ahora hace un mes y medio que tengo este blog y ,por si fuera poco, soy el Presidente de la peña, “pese a la oposición implacable por parte de algún miembro” jajajajaja, que lo fue en su momento y quiere volver a ostentar el cargo, pues he decidido que en este apartado de mis cosas colgaré esas cenas que por su originalidad y buen hacer valgan la pena.
En resumen, no se trata más que de un homenaje a casi 40 años de amistad, a muchos años de buena y leal compañía.
El pasado jueves fue Carlos de Moy, con la colaboración del que escribe, el que nos confeccionó el menú. De primero tomamos un Xató, todos los que lo conocemos sabemos el arraigo de la familia de Moy con el Penedés, nada nos tiene que extrañar como trata y elabora Carlos este plato, que para lo que no seáis de aquí os explicare en breves líneas.

El origen del Xató se sitúa en el mundo vinícola. Una vez el vino estaba a punto de ser catado, se procedía a aixetonar la bóta, una ceremonia fundamental en todo el proceso que consistía en colocar un pequeño grifo (l'aixetó) que permitía que el vino saliese del recipiente. Este momento marcaba el inicio de la fiesta del vino nuevo, una celebración que iba acompañada de una comida compuesta por ingredientes salados, como el pescado, que se encontraban en las casa de los campesinos y pescadores locales, servida con hojas de la verdura correspondiente a la temporada de invierno y ensalada con una salsa especial. Esta comida ritual que acompañaba a la ceremonia de aixetonar la bota de vino es el origen del actual Xató.
Una gran materia prima, buen bacalao, excelente atún ,buenas arbequinas, deliciosas anchoas de la Escala y quizá. la base y fundamento. una salsa Xató exquisita; con solo ver la fotografía ya apetece.

Y por qué de un plato tan “verde”? la explicación está en el segundo que nos tenía preparado. Un Rabo de toro, sí señor, con un par.

El secreto del rabo de toro no es otro que cueza lentamente, muy lentamente y a fuego lento, y este así lo hizo. Con sus patatas cacheadas en pedazos grandes, al igual que el resto de ingredientes, para evitar que con el tiempo que están en fogones se desintegren: zanahorias, alcachofas, ajitos , cebolletas, puerro etc. etc. etc.


Qué delicia!, en su punto perfecto de cocción, la carne quedó melosa, suelta, en definitiva un gran plato, sustancioso y suculento. 


El resto, pues lo de siempre: buen vino, mejores gin tonics y la mejor de las compañías. Desde aquí nuestro recuerdo a Jano, que de vez en cuando nos falla y nos abandona por estar en su Brasil de adopción. Cualquier día nos organiza una peña allí.

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