BACARO

Había oído hablar de él. Tenía buenas referencias y  precisamente por parte de un  italiano que está trabajando en Barcelona y se conoce todo lo suyo.
Bacaro es un pequeño local, situado en el barrio del Raval, justo en la parte trasera del mercado de La Boquería, muy bien aprovechado, en dos plantas y con un servicio total para no más de 20-25 personas. Trato familiar, amable y muy directo. Sin ser pesados te explican con detalle cada plato de la carta, lo que se agradece enormemente ya que está escrita a bolígrafo y en castellano-Italiano, lo que a veces dificulta su comprensión. Supongo que debe ser una carta muy cambiante según la temporada y sus productos. Lo comprobaré, pues pienso repetir.
No es un italiano al uso, no hay pizzas ni espaguetis carbonara, es un veneciano, una cocina muy mediterránea con productos frescos, elegidos y seleccionados.
Al frente está Mauri, conocedor del oficio; ha trabajado en algún italiano de la ciudad hasta que se independizo con Bacaro hace unos meses.
De primero compartimos unas sardinas en saor. Un plato típico de la antigua Venecia, un plato de supervivencia, una manera antiquísima de conservar las sardinas que se pescaban en la época de hambruna. No deja de ser como nuestro escabeche, acompañado de generosa cebolla confitada. Unas buenas sardinas totalmente limpias y con un sabor un tanto agridulce que resulta excepcional.
De segundo, unos ravioli caseros, hechos a mano, de lubina con botarga y gambas de la lonja. La botarga es lo que aquí conocemos como mújol, la botarga son las huevas, saladas y secas. Tradicionalmente fue un alimento básico en la dieta de los hombres del mar, es curioso pero parece ser que la botarga posee una importantísima cantidad de serotonina, con lo cual creo que es el momento de que el mundo empiece a ingerir cantidades ingentes de botarga.
Bueno, a lo que vamos, el plato correcto, la pasta deliciosa, las gambas pequeñas pero de extraordinario sabor y muy frescas, la botarga un compañero ideal para la pasta. El pero está en el relleno de los ravioli, la lubina era casi casi imperceptible y para un plato de tan cuidada elaboración, es un error tremendo.
El otro segundo fue una Parmesana de Berenjena, un plato contundente, vegetal pero el acompañamiento de la mozzarella, tomate, parmesano etc. lo convierte en un gran segundo. Un plato económico y de excelente calidad. Muy bien.
La carta es muy completa y realmente hay que ir con hambre para poder degustar todo lo que Bacaro ofrece. Yo desde luego repetiré a la que pueda, muchos platos se han quedado en el tintero, entre ellos la mozzarella de búfala ahumada.
A destacar un excelente pan de carasau, un pan de Cerdeña, un pan diario, ligero y muy apetitoso que se conserva hasta tres meses; se inventó precisamente para que los pastores de la zona pudieran comerlo el tiempo que duraban sus desplazamientos con los rebaños.
En definitiva, un gran descubrimiento, una gente que tiene ganas, dedicación y que nos promete grandes alegrías.
BACARO  c/ Jerusalén nº 6 · 08001 Barcelona · Telf. 695796066

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